Un balcón en Estafeta
El periodista Paco March, en el balcón de la casa de Noel Chandler en la calle Estafeta.
Por Paco March
Durante años mis visitas sanfermineras a Pamplona tenían parada obligada a un piso y un balcón en la calle Estafeta una hora antes de que el cohete en los corralillos de Santo Domingo anunciara el inicio del encierro. En ese piso abría su balcón a los amigos Noel Chandler, un galés nacido en 1939 que en aquel “verano sangriento” de finales de los 50 que noveló Hemingway llegó a España y vio veintisiete corridas esa temporada. Sobre tal coincidencia con el escritor norteamericano, Noel Chandler escribiría muchos años después en la web oficial de la Plaza de Las Ventas: “Yo no tengo nada que ver con Hemingway y estoy un poco harto de que todo el mundo haga asociación de aficionado extranjero con él”.
Desde entonces fueron más de tres mil quinientas las corridas de toros a las que asistió, muchas veces viajando de punta a punta del mapa - era alto ejecutivo de una multinacional-, llegando a hacer ida y vuelta desde Singapur a Ronda solo por ver la Goyesca y a Antonio Ordóñez. Y, claro, siempre los Sanfermines, porque en sus contratos empresariales ponía la condición de que tenía que estar en Pamplona del 7 a 14 de julio.
Casi medio siglo como corredor de los encierros, muchos con su amigo Matt Carney, uno de los primeros norteamericanos en hacerlo y en cuyo recuerdo guardaba una habitación que, tras el fallecimiento de éste, ocupaba su hija cuando ella también llegaba a Pamplona para correr por sus calles entre los toros.
Noel empezaba sus temporadas en Olivenza y acababa en Zaragoza, para El Pilar. Muchos fueron sus toreros, de Ordóñez y sus nietos Francisco y Cayetano, a Camino o Antoñete y, claro, José Tomás, al que siguió siempre que toreaba en Barcelona y en cuya Monumental compartimos llanto en la última Mercè con toros.
Un galés que después de viajar por los cinco continentes y conocer diversas culturas eligió la tauromaquia como razón de ser e hizo de la calle Estafeta de Pamplona su lugar en el mundo.
Noel Chandler murió hace once años y desde entonces cada una de mis visitas sanfermineras a Pamplona tienen – fuera de horario de encierro, por supuesto- parada obligatoria ante ese portal y bajo aquel balcón de Estafeta.
Y en estos sanfermines que ya esperan el chupinazo, también.
¡Viva San Fermín!